Las tensiones internas de Siltvelt comienzan a salir a la superficie cuando Naofumi presencia enfrentamientos que revelan ambición, orgullo y viejas rivalidades. Mientras algunos buscan demostrar su fuerza para ganar reconocimiento, otros ponen a prueba la autoridad del Héroe del Escudo. En medio de estos choques, Naofumi entiende que el verdadero poder no solo se mide en combate, sino en la capacidad de mantener el equilibrio en un pueblo dividido.